Escuela con Cerebro y Corazón
Por Daniela Leiva Seisdedos

Escuela con Cerebro y Corazón

Quiero una escuela con cerebro y corazón para no «ser docente y morir en el intento».

Actualmente, en diversas investigaciones, nos muestran que la falta de respeto al trabajo propio, el estrés y malestar docente son los indicadores que posicionan a la profesión docente como una profesión de riesgo para la salud mental. ¿Sabías que el 70-80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional? Así lo afirman psicólogos expertos como Daniel Goleman y J. Freedman. Vygotsky en la década de 1930 afirmaba que el pensamiento está unido al afecto. Cualquier tipo de pensamiento está impregnado de emoción, de afecto, lo que hace que la realidad educativa se desarrolle entre pensamientos y sentimientos.

«Las emociones en los docentes» no ha sido un tema muy estudiado. La profesión y vocación docente hoy está matizada por los sinsabores, contradicciones y desconcierto producidos por las iniciativas adoptadas por las autoridades que, muchas veces, toman decisiones desde los escritorios sin conocer el lenguaje que se escucha en las aulas. A nuestra vocación y profesión la han llevado no sólo hacia el deterioro de la imagen educativa ante la sociedad —hasta límites preocupantes—, sino también hacia una crisis de la profesión propiamente dicha.

Profesión docente, de riesgo para la salud mental

Se supone que todos los actores de esta profesión —juntos— cooperamos para que el desarrollo de nuestros alumnos sea, cada vez, más productivo y valorado por el beneficio que reporta a nuestra sociedad. La relación que hay entre alumnos, docentes, directivos, comunidad y padres de familia, está relacionada, directamente, con el conocimiento de cada uno de los alumnos.

Un contrato es una especie de acuerdo o expectativa que las personas mantienen consigo mismas y con los demás. ¿Los contratos emocionales son creaciones nuestras o son creaciones de los demás para que todos nos sintamos útiles y trabajemos cooperativamente y colaborativamente? Con un buen contrato emocional, habrá equidad en el sistema educativo.

Cualquier tipo de pensamiento está impregnado de emoción

Nuestras relaciones con los demás se basan en contratos, en los que les pedimos que hagan esto o lo otro para cumplir con nuestro proyecto de vida. Así mismo, aceptamos «interpretar» ciertos personajes para cumplir con los proyectos de vida de los seres que nos rodean.

Naturalmente, los mejores acuerdos son los que nos permiten sentir plenitud, satisfacción, totalidad y gratitud por experimentarlos. La ruptura de ese hilo transparente que los une puede desembocar en falta de compromiso con el ámbito de trabajo y bajos niveles de resultado en la calidad. Por ello, tiene efectos sobre la motivación personal, el nivel de compromiso, el clima laboral y la fuga de talento.

El comportamiento de las personas en una determinada organización como la escuela no solo depende de nuestra manera de ser; sino, también, de las características del entorno en el que se ha de producirse. De ahí, el interés por dos conceptos relacionados con el clima de la gestión y organización de la escuela.

El clima escolar o de aula se desarrolla en dos polos, uno favorable que representa un clima abierto, participativo, ideal y coherente. En cambio, existe el otro extremo y estaría caracterizado por un clima cerrado, autoritario, controlado y no coherente, donde imperan las relaciones de poder, de dominación y de control.

CONTRATO EMOCIONAL

El contrato emocional NO es un acuerdo que se firma —como el de papel—, es un compromiso mutuo, entre las autoridades escolares y nosotros, los docentes; para «ir de la mano» hacia un objetivo común: una educación democratizadora.

La respuesta a lo escrito es sencilla y el bien es para todos, porque el salario de un buen contrato emocional en la escuela es el reconocimiento, la capacidad de resolución de problemas y la creatividad de alumnos y docentes. En efecto, somos seres sociales, por lo tanto, la cooperación de calidad debe ser lo normal.

No dejes que las percepciones limitadas de los demás te definan

                                                                                                     Virginia Satir

Por Daniela Leiva Seisdedos /INED21 / El Arcón de Clío

INED21

 

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